La Cava de Pinkleton & Wine
La estancia ha sido aislada mediante una capa de poliuretano extruido de 80 mm. Este aislante es el más eficaz que existe actualmente en el mercado. Es el menos inflamable y el más resistente en el tiempo. Además, los paneles de poliestireno extruido son encajables e impiden así los puentes térmicos.
A través de un climatizador que permite recrear en la cava las condiciones de una auténtica bodega natural, la estancia
mantiene en todo momento la temperatura y el grado de humedad óptimos para el vino. Estas variables se pueden controlar
en todo momento gracias a la existencia de un panel electrónico.
La Cava, que está completamente aislada de cualquier fuente de luz natural, está iluminada con lámparas de vapor de sodio.
Esta es la única luz que no produce ninguna degradación en los caldos.
La recogida de los vinos
Este es un punto fundamental del proceso. Para ello Pinkleton & Wine, utiliza cajas estancas Peli, resistentes a sustancias
químicas y a la corrosión, estancas al agua y al polvo. Estas cajas, están fabricadas en copolímero estructural ultraresistente
a los impactos, lo que hace de ella un producto extremadamente resistente y duradero. Su exclusivo anillo de sellado de
neopreno de 6,4 mm y sus cierres ABS
garantizan un perfecto sellado. Incluye una válvula de purga automática para igualar rápidamente las presiones cuando
éstas varían.
Su espuma de alta densidad procura una sujeción total y protección contra impactos, vibraciones o golpes.
La entrega de los vinos
En el momento en que los Sres. socios solicitan la entrega de vino, se procede a sacar las botellas de la cava y a prepararlas
para su traslado. Entonces son envueltas en una faja elástica de cartón ondulado, elastowell, fabricada con un papel especial
de dos capas y q ue protege las botellas de la presión y los golpes. Una vez envueltas con el elastowell, se envasan al vacío
con una bolsa laminada de 122 micras cuyas láminas incluyen cuatro capas pegadas entre sí y un tratamiento especial contra
los rayos ultravioleta. La suma de sus capas convierte a la bolsa en una “super barrera” contra el O2, el CO2 y el vapor.
Las botellas son entonces trasladadas en un vehículo que ha sido especialmente preparado para este fin.